Desde lejos veíamos la fila de vehículos detenidos en uno de los carriles. Sabíamos que se trataba del corte en la ruta 188. Poco a poco nos fuimos acercando y viendo a todos aquellos que nos habían pasado durante la mañana.

Varios de los que estaban varados nos decían que podíamos llegar hasta donde estaban los manifestantes y pedir que nos dejen pasar, pero ese no era nuestro plan. Queríamos llegar para estar y apoyar el reclamo.

Seguimos avanzando hasta que unos chicos del último año de la secundaria se acercaron a hablar con nosotros. Estaban muy contentos de ver que, lejos de estar enojados por no poder avanzar, estábamos a favor.

¿Qué se estaba reclamando?

 

Este conflicto se remonta al año 2007 donde el gobierno y una empresa querían explotar una mina en la zona cercana a la cuenca del Río Atuel, a unos pocos kilómetros de dicho cauce. En ese entonces, tanto el pueblo de Bowen como el de General Alvear se opusieron, cortaron rutas y lograron hacerse escuchar. De allí nació la ley 7722 que en su primer artículo deja bien en claro lo que se prohíbe:

“A los efectos de garantizar debidamente los recursos naturales con especial énfasis en la tutela del recurso hídrico, se prohíbe en el territorio de la Provincia de Mendoza, el uso de sustancias químicas como cianuro, mercurio, ácido sulfúrico, y otras sustancias tóxicas similares en los procesos mineros metalíferos de cateo, prospección, exploración, explotación y/o industrialización de minerales metalíferos obtenidos a través de cualquier método extractivo.”

En el 2014 surge un nuevo conflicto cuando el gobierno de Mendoza ingresa en el Senado el proyecto “Hierro Indio”. Si se aprueba, la empresa puede comenzar a buscar y extraer hierro cerca de Malargüe.

Las aguas del Río Atuel se contaminarían, ademas de derrochar litros y litros necesarios para las tierras destinadas a la agricultura.

 

En el sur de Mendoza se pueden encontrar varias fincas y bodegas (algunas muy grandes y otras que tienen una gran herencia familiar) donde se cosechan duraznos, damascos, ciruelas, uvas entre otros cultivos.

Las aguas del Río Atuel son las que riegan estas tierras mediante un sistema de acequias y compuertas más la confianza y respeto entre los vecinos para cumplir los horarios que cada finca tiene para regar su tierra.

El problema es que Mendoza hace más de cinco años que se encuentra en emergencia hídrica. Cada vez es menor el caudal de agua y esto, automáticamente, repercute en los riegos de las tierras destinadas a la agricultura y también en el turismo.

Además, Mendoza tiene un conflicto con la provincia de La Pampa por este problema. En la década de los 80 se celebró un acuerdo entre ambas provincias ya que El Rio Atuel es considerado “interprovincial”. Se planteó que, luego de regar las más de 70 mil hectáreas destinadas a la agricultura en Mendoza, el excedente de agua se desvíe hasta La Pampa. Pero el agua del Río Atuel no alcanza para regar esas hectáreas, por ende Mendoza no puede cumplir con ese pacto.

¿Imaginen por un segundo que pasaría si además de esta crisis hídrica se le suma una minera que desperdiciaría y contaminaría litros y litros de agua para extraer hierro? Es increíble como alguien puede estar a favor, ¿no creen?

La ley 7722 no es una ley “anti-minera” sino que es una ley “anti-contaminación”. Protege el agua de Mendoza, sobre todo las nacientes de los ríos que le dan vida a las fincas de la provincia.

¿Por qué nosotros apoyamos la ley y a los pueblos de Bowen y General Alvear en los cortes?

 

Lo hemos dicho en su momento, la lucha de los pueblos de Bowen y General Alvear no es solo por el agua que ellos consumen y necesitan para sus fincas. Debería ser nacional porque estamos todos conectados en esta hermosa tierra.

El resto del país recibe la fruta deliciosa que se cosecha en esta zona. Damascos, duraznos, ciruelas e incluso uvas para vinos. Si contaminan la zona, nos perjudicamos todos.

No solo eso, tenemos las desastrosas experiencias de otras provincias en las que aprobaron las mineras. En San Juan muchas tierras donde se cosechaba cebolla, quedaron inutilizadas por más de un siglo. La contaminación generada en las provincias de Cuyo llegó a las napas de provincias como Santa Fé.

Sin contar que hay muchísimos lugares en nuestro país en donde el agua que sale de la canilla no es potable. Nosotros viajando por la Ruta 188, desde General Villegas (Bs As) hasta llegar a Bowen en Mendoza, tuvimos que buscar agua que sea apta para el consumo humano.

El gran problema es que las napas de esos lugares están contaminadas con arsénico. Lindo, ¿no?

Y hubo momentos en que tomamos de esa agua (porque no nos quedaba otra alternativa) y es súper salada. Incluso nos han salido como herpes en los labios días después. En Bernardo Larroude (La Pampa) no podíamos hacer espuma con el jabón para bañarnos ni lavar la ropa. La toalla nos raspaba. Ni mencionar cómo nos quedó el pelo. Allí tienen que ir a buscar a la planta potabilizadora el agua hasta para bañarse.

El Río Atuel es de todos. Mendoza es Argentina. ¿Qué está pasando que no hay un país entero de pie luchando y protegiendo el agua?

Queremos entender al pueblo de Malargüe que está a favor de que se explote la minera porque en el medio esta la promesa de generar puestos de trabajos. ¿Pero a cambio de qué? ¿A qué costo?

Las mineras, una vez que finalizan con la extracción del material que les interesa, dejan el lugar y lo que queda es la contaminación y el desempleo. De todas formas, es algo que no entendemos. ¿Cómo puede ser que haya personas que estén a favor que una empresa explote los recursos de nuestro país gracias al dinero que nosotros mismos les damos y que lo extraído sea llevado hacia el exterior?

¿Cuál es la ganancia de nuestro país? Ninguna. Las mineras se van y dejan muerte: se mueren las personas, se mueren los pueblos cercanos, se muere todo lo que la contaminación alcanzó.

Por suerte hay personas que defienden el agua, defienden su lugar, defienden la vida. Los pueblos de Bowen y General Alvear lucharon hace siete años y lo siguen haciendo.

Aquel 21 de noviembre de 2014 fue un día muy importante.

 

Venían de semanas de reclamar por lo que consideran justo. Ese día desde temprano había corte total esperando las horas del mediodía, momento en que se trataría en la Cámara de Diputados Provincial el proyecto de Hierro Indio, luego de que el martes anterior había logrado media sanción en Senadores.

Cuando llegamos al corte y vimos a los manifestantes nos dimos cuenta que esta protesta está lejos de ser parecida a muchas otras que hemos visto en Buenos Aires y de cómo se muestran en los medios de comunicación.

Desde afuera se veía como una gran familia unida. Si bien todos estaban nerviosos, esperando la resolución, yo veía todo y sentía que no iban a poder contra esa unión. A pesar de que muchos los que estaban allí tenían sus negocios cerrados en los pueblos, y eso perjudica económicamente a cualquier comerciante, estaban allí y solo una cosa los haría volver a su rutina: la prohibición del proyecto Hierro Indio.

Ya eran más de las doce del mediodía y en el ambiente se sentía la necesidad de conocer el veredicto. El sonido de una radio en busca de una transmisión interrumpió el murmullo. Todos en silencio escuchando. Muchos se agarraron de la mano, otros tenían un rosario abrazado. Ale sentía que parecía el penal que definía al campeón de un Mundial.

Uno a uno se escucharon los que deberían trabajar por proteger los recursos de nuestro país y por uno de los primeros derechos humanos que es el agua. Como era de esperarse, había aplausos y gritos de festejo y también chiflidos e insultos.

No sé cómo explicar la emoción que me agarro cuando finalmente por los parlantes se escuchó que el proyecto no logró los votos necesarios y se archivaba.

Si bien es una alegría con las horas contadas, porque estará archivada hasta que los intereses económicos vuelvan a presionar para que se apruebe, se festejó que nuevamente se dejo en claro que el agua de Mendoza no se negocia.

En la fiesta que hubo en la plaza de General Alvear, Mauro Lopez cantó un tema musical que compuso en el 2007 cuando se comenzaba con esta lucha. La compartimos porque creemos que resume perfectamente el por qué se protege el agua de Mendoza.

*No pasó ni un mes y ya desarchivaron el proyecto para incluirlo y tratarlo en el próximo año legislativo. Desde Bowen, General Alvear y San Rafael se están organizando para no bajar los brazos frente a este reclamo.

 

 

¿Te gusta viajar?

Escribí tu nombre y email para unirte a nuestra lista de correo para recibir más historias de viajes e información útil.

¡Ya estás dentro de nuestra lista de correo!

Pin It on Pinterest

Shares
Share This