Ya lo teníamos estudiado, la mejor hora para transitar en la ciudad y, así esquivar el trafico, era por la siesta. Terminamos de almorzar, acomodamos todo, nos despedimos de Miriam y Raúl y salimos.

Rara vez sucede lo que planeamos, pero esta vez eran las 3 de la tarde cuando dejábamos atrás la ciudad de Bariloche.

 

Nos fuimos con más dudas que cuando llegamos. Es que el Forastero nos viene pidiendo un arreglo en el motor. No sabemos con exactitud qué debemos reparar porque estos motores son como una caja de pandora, llenos de sorpresas.Lo único certero es que el consumo de aceite es muy alto, un promedio de 1 litro cada 300 km, sumado que cada vez cuesta más arrancarlo cuando todos nos dicen que en climas fríos no debería costarle, entre otras cosas.

En fin, para meterlo en un taller debemos contar con un dinero que no tenemos pero que queremos conseguir trabajando. La idea era hacerlo en Bariloche pero para que comience la temporada debíamos esperar hasta el 20 de junio. Lo mismo ocurre en todos los lugares turísticos de la zona.

Resultado: había que buscar otra alternativa.

Pero ¿cuál? Porque si bien teníamos la posibilidad de volver a Buenos Aires, no es lo que más nos gusta, así que íbamos a buscar más opciones antes de terminar decidiendo por esa.

Llegamos a Villa La Angostura e hicimos un recorrido por el pueblo mientras buscábamos dónde estacionar para pasar la noche. Al final, nos quedamos frente a una plaza. Al otro día, una neblina espesa que no se veía a 100 metros. Decidimos esperar para poder ir hasta los muelles de Bahía Brava y Bahía Mansa donde se encuentra el acceso a la Península de Quetrihue y el Parque Nacional Los Arrayanes que a una distancia de 12km de la entrada, en la otra punta. Hay dos opciones para llegar (en verdad tres): caminando y/o embarcado. Nosotros decidimos ir y volver caminando. Pero llegamos tarde, como es otoño para poder hacerlo de esta forma hay que ingresar antes de las 13:30hs. Así que ese día estuvimos recorriendo diferentes miradores y la Laguna Verde que, en nuestra opinión, esta muy descuidado el lugar.

Bahía Mansa

Bahía Mansa

Al otro día sí, tempranito estábamos ingresando al Parque Nacional dispuestos a caminar y mucho. Después de 3 horas llegamos y recorrimos el bosque de Arrayanes a través de las pasarelas que te guían por donde caminar. No había nadie, éramos los únicos. Y esto es lo bueno de conocer los lugares turísticos en temporada baja. Nos habían comentado que Walt Disney se había inspirado en los arrayanes y la casa de té que hay en el puerto Quetrihue para crear Bambi. Es verdad, el color de los arrayanes con sus puntitos blancos hace pensar eso. Pero la gente del lugar aprovecho para sincerarse con los viajeros solitarios y afirmaron que Disney vino al lugar mucho después de estrenar Bambi pero que se sigue diciendo para fomentar el turismo.

Almorzamos en el muelle y emprendimos la vuelta. Creo que es la primera vez que camino tanto en un día. El sendero sólo tiene dificultad al comienzo donde hay una subida bastante pronunciada, pero el resto es fácil. Lo lindo es el camino por el medio del la península con su flora que no es solo de arrayanes. También así podes llegar a las orillas de la Laguna Patagua.

Orillas de la laguna Patagua. No es arena de playa, son cenizas y arena vólcanicas.

Orillas de la laguna Patagua. No es arena de playa, son cenizas y arena vólcanicas.


Al otro día, el cuerpo se quejó y el clima lluvioso ayudó a que el plan se transforme en pasar  todo el día en la cama. Entre mates, mapas, números, papelitos y lapiceras estuvimos buscando las alternativas para descartar el volver a Buenos Aires para trabajar y arreglar El Forastero.

Mientras tanto, fiel a lo que nos dicta el corazón, seguimos viajando y regalándonos paisajes difíciles de describir con palabras, como los que se aprecian en la Ruta de los 7 Lagos.

Uno de los lagos es el Nahuel Huapi que nos viene acompañando desde Bariloche. A la salida de la localidad, yendo a San Martin de los Andes, de mano izquierda se abre un desvío que te lleva a orillas del Rio Correntoso que es el más corto del mundo y su nombre se debe al caudal que transporta y une las aguas de los lagos Nahuel Huapi y del mismo nombre.

La actual ruta 40, ex ruta nacional 231, recorre la ruta de los 7 lagos. Después de cruzar el puente sobre el rio Correntoso, el primer lago que aparece es el Espejo. Al lado de la casa del guarda parque hay un espacio para acampar de forma libre. El siguiente lago es el Espejo Chico y ahí se planteo la posibilidad. ¿Vamos a conocer Villa Traful?. ¡Y qué suerte que fuimos!. La ruta 65 se abre a la derecha, una ruta que no está asfaltada pero que no es ripio sino de tierra consolidada así que los 35 km que distan se disfruta y mucho más porque el paisaje que se ve es hermoso.

Lago Nahuel Huapi desde el Mirador Inalco

Lago Nahuel Huapi desde el Mirador Inalco

Lago Espejo

Lago Espejo

Ya nos habían comentado que allí hay un camping municipal donde, al fondo del mismo, podes estacionar tu motor home de forma gratuita o por lo menos, siendo temporada baja, así es.

Pasamos toda la tarde y noche a orillas del Lago Traful y al otro día, como rara vez, volvimos sobre la misma ruta hecha para volver al camino de los 7 lagos. Retomamos la ruta, que sigue siendo el nuevo trazado de la 40 pero antes era la 234, y de mano derecha vemos al pequeño lago Escondido, el nombre está bien puesto, porque está detrás de un bosque de coihues. Un tono verde turquesa que nos invito a buscar la forma de descender para poder apreciarlo un poco más.

Uno de los muelles del Lago Traful

Uno de los muelles del Lago Traful

Siguiendo un poco más, separados por un istmo, aparecen los lagos Falkner y Villarino. A orillas de este último se encuentra otro espacio de esparcimiento y acampe libre donde estacionamos para almorzar.

Cuando volvimos a la ruta íbamos despacio porque sabíamos que de un momento a otro, de mano izquierda, iba a aparecer el mirador de la cascada Vulignanco donde es obligatorio frenar para ver como el salto de unos 20 metros, con una fuerza tremenda, se parte en dos por la acción de las rocas.

A esta altura ya dejamos atrás el Parque Nacional NahuelHuapi e ingresamos al Parque Nacional Lanin. El único lago que no pudimos ver fue el lago Hermoso, para acceder a sus orillas hay que recorrer 4km un camino secundario que no nos pareció seguro transitar con el Forastero. Así que seguimos ruta hasta parar en el mirador del lago Machonico.

Por último, luego de recorrer algo de 30km empezamos a bordear el Lago Lacar hasta llegar a sus orillas donde se encuentra la villa turística San Martin de los Andes. ¡Qué hermoso lugar!

Lago Lácar. SMdA: apunten esta ciudad en mi lista de lugares para vivir.

Lago Lácar.
SMdA: apunten esta ciudad en mi lista de lugares para vivir.

Nos recibió Santiago en el Hostel Ladera Norte y nos hizo sentir en una gran casa. El clima no ayudo en toda la semana, lluvia, lluvia, frio y más lluvia. Así que nos la pasamos pensando, buscando, ideando como resolver el tema que nos urge: arreglar el Forastero. 

Que volvamos a Buenos Aires. ¿Y si probamos suerte en Neuquén?. Vamos para Mendoza mejor. No, capaz en San Luis o San Juan. Y entre tantas dudas, tantas posibilidades había que elegir una y apareció Santiago de Chile. ¿Cómo? Franco de Rutas Salvajes esta allá y nos comentó que hay mucho trabajo. Paulina que nos recibió en Punta Arenas nos confirmó que su madre nos recibe en su casa. Gonzalo, a quien conocimos en Ushuaia y siempre nos dijo que pasemos por su ciudad, nos ofrece su ayuda en lo que necesitemos. ¿Entonces? ¿Qué hacemos?.  Y con mucho mas viento a favor pudimos resolver el tema del ingreso de las tuchis a Chile, así que todo daba a entender que íbamos en buen camino.

Nos despedimos de Santiago y su familia, agradeciéndole todo el apoyo que nos dio haciéndonos sentir muy contenidos, aguantándonos y nos enseñó una de las mejores lecciones que aprendimos en este camino:  nuestro paso le recordó el primer lema del HostelLadera Norte y tiene por supuesto, como sus antepasados, un origen Irlandés  y dice:  

“No llegan desconocidos, si no amigos que aun no conocemos”.

 Y así nos fuimos de San Martin de los Andes, con la promesa de volver y poder hacer todas las actividades que no pudimos hacer. Otoño es la época de lluvias. Tendríamos que volver unas tres veces más para conocer toda la zona en el resto de las estaciones. Y ojala, volvamos con el motor de El Forastero ya reparado.

 

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