Ya pasaron 18 días desde que salimos. Para muchos es poco tiempo, para nosotros parece mucho tiempo pero porque todos los días nos pasaron cosas distintas.

 El primer día, cuando llegamos a San Miguel del Monte, jugando con las Tuchis, Pioja se torció la patita delantera derecha… y nosotros estábamos en el medio de la laguna con la noche encima. Así que la primera noche no la pasamos durmiendo, la pasamos desvelados intentando de no movernos para que no le doliera.

A la mañana llamamos a las veterinarias que habíamos encontrado en internet, me atendieron en una y me dijeron que hasta el mediodía el veterinario no iba pero que si queríamos podíamos ir para que por lo menos le dieran un calmante… eso hicimos. Llegamos y quien nos atiende (luego de contarle la conversación telefónica) nos dice que eso debe haber sido en la otra sucursal, que ella es veterinaria y la podía atender sin problemas. Como era una torcedura, le inyecto un calmante y listo.. nos dijo que ese dia haga reposo (no conoce a Pioja).

Llegamos al lugar donde estábamos y, mientras Ale iba a buscar carnada para seguir pescando, yo me acosté con las tuchis un rato para recuperar energías. Al rato vuelve y me cuenta que el señor del recreo de al lado (lugar donde hay mesas y parrillas y es privado) lo invito a que vayamos y pasemos la noche ahí para mayor seguridad, que nos dejaba la llave y todo por si teníamos que salir a la noche.

Llegamos al recreo y la bajo a Pioja para ver si quería hacer sus necesidades… y ella se olvido de su patita y empezó a caminar y correr como si nada hubiera pasado.

Después nos fuimos para Las Flores. Antes de llegar nos para la policía bonaerense… ¿qué pasó? Nos habíamos olvidado de encender las luces!! Ale les contó lo que estábamos empezando a hacer y como es un pibe piola (según los policías) no paso a mayores.  Desde esa vez, antes de salir siempre esta la pregunta ¿tenes prendidas las luces?.

En Las Flores llegamos para el Moto Encuentro. Ahí conocimos a Fernando, quien fue nuestro ángel protector durante toda nuestra estadía.

El primer día, Pumba no se iba a quedar atrás y tuvo su aventura dentro de la laguna… fue muy gracioso como nosotros preocupados por si se había traumado y ella feliz corriendo y secándose al sol. A partir de ese día, Pumba tiene nuevo apodo: todo terreno.

Al principio no pensábamos quedarnos, sobre todo porque no parecía un ambiente propicio para poder sacar nuestros exhibidores (luego nos confirmaron que no podíamos directamente) pero con la fuerte tormenta del viernes por la noche y el cierre del predio el sábado, no había alternativa.

Allí recibimos la visita de Fernando y Javier Carena. Fernando es un futuro viajero (ya avisaste en el trabajo que renuncias?) y nos pasamos horas charlando. Somos nuevos en esto, pero esperamos haberte ayudado a quitarte los miedos!!!

Lo que nos pasó cuando llegamos a San Miguel del Monte fue darnos cuenta que el indicador del nivel de gasoil estaba clavado en lleno… cuando nos paró la policía bonaerense, Ale les comentó y le dijo a donde ir en Las Flores y que fuéramos de parte de ellos (no sabíamos si era sarcasmo o no). Cuando llegamos al electricista, por las dudas le contamos quienes nos mandaban, de todas formas nos confirmo que estaba trabado y que el problema es el flotante.

¿Solución? Bajar el tanque de gasoil y repararlo. Lleva días. ¿Justo ahora parar tantos días? No. Seguimos de viaje y vamos calculando los kilómetros recorridos y el gasoil… ya encontraremos donde repararlo.

En Rauch estuvimos una tarde, la tarde del lunes feriado donde se nos paso volando con las charlas de una pareja (Florencia fue quien nos compró el primer par de aritos) y un grupo de 4 chicas.

Al otro día salimos para Tandil.

Ahí estuvimos 3 días. Intentamos vender para poder recuperar un poco de dinero, si bien no fue lo que esperábamos nos ayudo a pasar los días. Hicimos un poco de turismo y fuimos acomodando dentro de la casa.

Conocimos a Carlos de Con un doce por América, quien nos contó historias y experiencia de su viaje hasta Alaska ida y vuelta con su Renault 12. De yapa, nos regalaron un dulce de leche y dos salamines tandilenses!

Estuvimos por Balcarce, donde decidimos relajarnos del tema “vender” y decidimos pasar el fin de semana en Mar Chiquita disfrutando y relajándonos.

Allí fue la primera vez que las Tuchis conocían la arena y el mar, con quien no se llevaron para nada bien!!! Pasamos dos días muy lindos y super relajantes. Poco a poco nos vamos sacando de encima el estres que teníamos de la previa al viaje.

Miramar, teníamos pensado solo quedarnos a dormir pero nos divertimos en el Bosque Energético, nos emocionamos con el avistaje de una ballena y aprovechamos para hacer duendes el martes lluvioso y frío.

En Necochea conocimos en persona a una pareja de amigos de facebook quienes nos dieron el dato exacto sobre un problema con la batería que estamos teniendo. Ya empezamos a ver claramente como el universo se encarga de conspirar a favor de nuestro sueño. Y empezamos a aprender que siempre pasan cosas buenas, aunque parezcan malas, siempre es por algo… algo bueno!

En estos 18 días de viaje siempre apareció la persona indicada, la palabra exacta, el momento justo.

Repito, incluso los momentos que parecen malos, son buenos.

De Necochea fuimos hasta el Balneario de San Cayetano.

Luego de 22km de camino de tierra (el primero que rodamos), llegamos al pueblo. Preguntamos para ir al balneario y hacia allá fuimos hasta que el camino de tosca se convirtió en médano y tuvimos que frenar… El Forastero no es 4×4 (bue… hasta ayer).

El mar estaba a mas de 500 mts, pero igual fuimos con las tuchis a mojar los pies… cuando volvimos, había que hacer marcha atrás… calculamos mal y al querer hacer la “U” nos hundimos en la arena… (las ruedas de adelante tenían arena hasta la mitad) y estábamos SOLOS… ¿Que hacemos?… SALIR!!!

Y así fue como estrenamos la función “4×4” del 608 y salimos!!! 🙂

Mi frase cuando salimos “GORDO, HASTA ALASKA NO NOS PARA NADA NI NADIE!”

Mientras escribo esto, de fondo en la tele de la YPF suena “Darle la vuelta al mundo” de Calle 13. ¡Que casualidad!

De ahí, nos fuimos al siguiente pueblo: Orense.

Estábamos bastante nerviosos y caídos, porque si bien había salimos, el momento fue muy tenso.

Llegamos a la estación de servicios del pueblo y conocimos a Andrés. Nos recibió con los brazos abiertos!! Justo lo que necesitábamos, que nos mimen!

Estacionamos y yo escucho un ruido nuevo y raro. Le digo a Ale que se tire abajo a ver si veía algo. Con cara de “yo no soy mecánico como voy a saber si hay algo mal” se tiró y yo lo acompañé de chusma.

Y si, vió una rajadura que nos parecía que no era normal.

En una de las tantas charlas con Andres, Ale le cuenta y un muchacho que estaba pagando su carga le pregunta bien que pasó y se ofrece a tirarse bajo el camión para ver. Y si, la rajadura que habíamos visto no era buena, si bien una parte ya estaba de antes con lo que nos había pasado se había rajado un poco más. Igual nos calmó diciendo que no es grave, que con sólo soldarlo teníamos ruta para rato… entonces la pregunta fue: ¿Conoces quién puede hacernos ese trabajo? y la respuesta fue: “Si, yo soy herrero y trabajo con camiones y tractores. Mañana vénganse que lo hacemos sin problemas”.

(Si, nosotros tampoco la podíamos creer)

También conocimos a Cintia y Fran, una pareja del pueblo que viajo a dedo hasta EEUU, que nos vinieron a dar ánimos para el viaje. Con ellos pasamos una tarde con mate en la playa… esperábamos a Andrés pero no vino… o eso creíamos. Al querer salir del balneario nos perdimos y dimos una tremenda vuelta para terminar dentro del pueblo y encontrarnos con el auto de Andres que nos andaba buscando.

Lastima que se nos hacia tarde para salir a la ruta, sino, nos quedabamos encantados compartiendo unos mates con nuestro nuevo amigo.

Y aca estamos, en Tres Arroyos, haciendo noche para salir mañana hacia Cnel Dorrego y aprovechando el enchufe y wifi de la estación de servicio, me senté a escribir.

Faltan anécdotas, faltan personas, lo se, pero vuelvo a decir: hace 18 días que salimos, muy poco tiempo para la mayoría (a diferencia de lo que nos falta para llegar a Alaska) pero estos 18 días fueron largos e intensos para nosotros.

Como le contesto Ale a un señor ayer cuando nos dijo que ya nos íbamos a aburrir: “¿Como me voy a aburrir si todos los días son distintos?. Amanezco en un lugar y duermo en otro, conozco y charla con personas distintas a cada hora…”.

Van 18 días, mas de 900 kms recorridos… vamos lento, pero disfrutando de esta nueva vida de la rutina de la no rutina.

 

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