Y así, después de haber cosechado una nueva anécdota, salimos hacia Ushuaia.

Por suerte el día estuvo despejado y pudimos apreciar del paisaje de la ruta, sobre todo del Paso Garibaldi donde en el mirador tuvimos una vista magistral del Lago Fagnano.

Pasada las 6 de la tarde llegamos a la ciudad de el fin del mundo en el fin del año 2012. El Fin en el Fin.


Nuestros anfitriones fueron Aymará, Pancho y Celestina (una estanciera del ’65), que juntos llegaron hasta  Alaska, Uniendo las Tres Americas (hace click para ver su proyecto).

El primer día del año 2013 nos fuimos hacia el Parque Nacional Tierra del Fuego. Una fila de por los menos 20 vehículos en la entrada nos hizo darnos cuenta que íbamos a encontrar el parque con más visitantes que lo habitual. Luego de pagar el arancel nacional de $25 por persona, pusimos primera y fuimos directo al tan ansiado lugar: el fin de la Ruta 3 con su histórico cartel.

 

 

Luego nos fuimos a pasear por los senderos. Primero fuimos al sendero “La Baliza”, llegamos más allá de donde termina la Ruta 3, estábamos de cara al Canal Beagle, donde supuestamente termina la Isla.

Después fuimos al mirador y quisimos ir al sendero de la Laguna Verde pero luego de caminar y no encontrar señalización, nos volvimos a buscar donde pasar la noche.

Llegamos hasta uno de los campings agrestes (gratis) señalados en el mapa. Al rato vino un guardaparque a darnos el permiso de acampe. Fue ahí donde nos enteramos que estábamos frente a la Laguna Verde.

A la mañana siguiente nos despertamos y encontramos un cartelito de Jime y Andres, que con la filosofía de La Vida de Viaje tienen el proyecto de unir Ushuaia – La Quiaca por la Ruta 40 en sus bicicletas..

Antes de salir a conocer otra parte del parque fuimos a hacer el sendero de la Laguna Negra y conocer como se forman los turbales.

De ahí salimos rumbo al Lago Roca. Luego de estacionar y almorzar nos fuimos a recorrer el sendero del “Hito XXIV”. Tras una hora y media de caminar dentro del bosque, llegamos al limite internacional Argentina – Chile.

Regresamos justo, cerramos la puerta y se largó una tormenta pasajera. Cuando paró de llover, Ale fue a buscar a los chicos que nos habían avisado que estaban en el camping del Lago Roca. Cuando ya me estaba preocupando, a la hora volvió con los chicos y un amigo ciclista de ellos oriundo de Lituania.
Estuvimos hablando hasta la medianoche. Es que al sur, en verano anoche muy tarde y sin exagerar, recién a las 12 se fue a claridad del día.

Al día siguiente nos estábamos yendo del parque cuando nos cruzamos a los chicos que nos comentaron que iban a visitar la Bahía Ensenada y después el Rio Pipo. Cuando arrancamos, Ale me preguntó por qué nos ibamos sin visitar esos lugares y yo le dije “No se, pero vamos…”.

Llegamos a Bahía Ensenada y nos encontramos con el cartero del Fin del Mundo, Carlos Delorenzo. Vimos que los vidrios estaban llenos de calcomanías de viajeros y entramos a preguntarle si podíamos pegar la nuestra, a lo cual nos dijo que no había drama. Yo me quedé hablando con el mientras Ale fue a pegar la calco, cuando entra me dice “la pegue al lado de la de los chicos de la limousine” (America sin Limites) y Carlos nos dice “¿chicos? chicos son los del jardín de infantes.. esos son 2 tremendos pelo… como uds”. A lo que no pudimos dejar de soltar terribles carcajadas…

Carlos entabló una conversación con Ale que fue así:

C: De donde son?
A: De Bs As
C: De que ciudad?
A: De Capital
C: De que barrio?
A: de Villa Luro/Liniers… y si, soy de Velez
C: Vos aparte de pelot… sos ciego???

Y nos muestra un banderín encuadrado del fortin. Luego de una gran charla sobre el club, Carlos nos dice “¿Quieren ir a la Isla Redonda?”.

Nosotros ya habíamos escuchado que la excursión esta $150 por cabeza y le contestamos que no teníamos plata suficiente. A lo que nos contesto : “No sean mas pelot… vayan a buscar abrigo que en 10 minutos sale la lancha”. No lo podíamos creer, estábamos por irnos del parque sin visitar Bahía Ensenada y de repente estábamos arriba de la lancha yendo a conocer la República de la Isla Redonda.

Por ultimo, fuimos a conocer al Río Pipo y, tras un sendero de 10 minutos, llegamos a la cascada del río.

Luego de pasar un rato apreciando la fuerza del agua, volvimos, ahora si, contentos, satisfechos y con nuevos amigos  a Ushuaia.

Los días siguientes estuvimos recorriendo la ciudad y el primer domingo del año decidimos partir del Fin del Mundo…

Ahora, con el sueño de llegar a Ushuaia ya cumplido, nos queda un largo camino hacia el norte viajando por las rutas del mundo.

 

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