De algo estamos seguros en este mes y días de haber empezado con esta nueva vida:

¡No nos arrepentimos! ¡Ni un poquito! Tiene sus cosas, como todo y todos. Ale siempre le dice a la gente que nos preguntan que tenemos pensado hacer frente algún problema mecánico de El Forastero o de la casa y él les contesta: “Es lo mismo que a usted se le rompa un caño de la cocina o del baño en su casa.”

 

Y es así como nosotros nos sentimos en un estilo de vida y no de viaje.

 

De Tres Arroyos, lugar donde subimos la última entrada, nos fuimos para Coronel Dorrego. Llegamos para la fiesta de las llanuras, no lo sabíamos, una fiesta muy importante para el pueblo pero que lamentablemente no pudimos aprovechar porque nos impidieron mostrar nuestras artesanías.

Gracias a la gente, y astucia nuestra, pudimos mostrarlas igual y recibir muchos elogios y buena suerte para cumplir este sueño.

De ahí nos fuimos hacia Bahía Blanca, mi ciudad natal que justo nos recibió para mi cumpleaños y que de casualidad este año cayó un día lunes como hace 28 años.

Cuando el GPS iba indicando que estábamos llegando a mi ya me daba mucha emoción, el estomago lo tenia totalmente revolucionado. Tantos recuerdos quedaron en esa ciudad y volver a reencontrarme era algo movilizante. Habíamos dicho de ir al Parque Independencia, pero al llegar nos dijeron que no íbamos a poder vender porque había una feria artesana y tampoco estaba permitido estacionar para dormir.

Ale me preguntó por qué no íbamos a la plaza de la que yo siempre le hablaba y le comenté que era porque estaba en el centro de la ciudad y él me dijo “con ir hasta allá y ver si podemos estacionar, no perdemos nada”, así que cargamos el GPS y hasta allá nos fuimos.

Llegamos a la Plaza Rivadavia, centro de Bahía Blanca. Mi cuadra de la plaza era la que esta en la calle Sarmiento entre Estomba y Zelarrayan, después de dar 3 vueltas encontramos un lugar justo en frente a la puerta del Club Olimpo, lugar donde hice todas las actividades deportivas (patín, natación, gimnasia artística). Me bajé y me largué a llorar viendo los juegos de la plaza. Todavía quedaban los toboganes del mismo color, mi juego preferido lo sacaron, según lo que nos comento el que vende churros fue porque era peligroso y de madera.

Aprendimos que cuando quieren, nos juntan.

 

Cuando estuvimos con Carlos en Tandil nos habló de una pareja que habían llegado hasta Alaska con una estanciera, después en el camino otros dos chicos más nos nombraron a esta pareja y su viaje. Ahí quedo el tema.

Estando en la plaza, pasó Mica que como leyó “Ushuaia” en el camión le llamó la atención porque ella vive en esa ciudad, así que se sentó y nos pusimos a hablar del viaje. Ella estaba en Bahía porque tenia que hacer un tramite y se quedaba por un par de días nomas. Hablando nos cuenta que un amigo de ella viajó hacia Alaska pero no se acordaba como lo hizo. Este amigo vive en Ushuaia pero por el casamiento de un primo estaba en Bahía Blanca, así que lo llamo y el amigo se vino hasta donde estábamos. Cuando entro al Forastero se presentó como Pancho, acto seguido le preguntamos en que había viajado y contesto “en una estanciera” y al unisono los dos dijimos “¡vos sos el de la estanciera!” Aprovechamos para hablar sobre el viaje y pasar un buen momento.

En Bahía Blanca nos sacamos los prejuicios que uno tiene de las grandes ciudades.

 

Luego de estar en la plaza, nos fuimos a buscar un lugar donde pasar la noche que sea mas tranquilo que el centro mismo de la ciudad. Así fue que encaramos para la dirección del local de baterías que nos habían recomendado y encontramos lugar justo a 10mts del lugar.

Marcelo y Claudio, quienes nos instalaron la nueva batería secundaria, no solo soportaron nuestras dudas y preguntas siempre con una excelente buena onda, sino que nos sorprendieron con un regalo al despedirnos.

Otro párrafo se merece Fabricio, que lo conocimos cuando fuimos a su negocio, cerrajería, en busca de unas cerraduras de seguridad para las puertas, nos consiguió las mismas de un día para el otro y no solo eso, sino que no nos cobro su mano de obra y después nos llamo para contarnos que junto a su novia tienen una panadería y ambos nos querían regalar productos del negocio para que tengamos para desayunar y merendar por unos días. ¡¡¡No podíamos salir del asombro y la emoción!!!

Nos fuimos de Bahía Blanca con una linda sensación.

El próximo destino fue Pedro Luro, en la entrada había un cartel enorme que decía que se prohibía la venta ambulante, eso nos dio una pauta que nos iba a ser difícil vender nuestras artesanías, así que como llegamos para la hora del almuerzo, comimos y descansamos a orillas del Río Colorado y luego nos fuimos a Stroeder, acompañados de un hermoso atardecer.

Al otro día, bien temprano, nos fuimos con destino a Bahía San Blas. Sabíamos que íbamos a tener que recorrer 60km de camino de ripio pero cuando llegamos descubrimos que era ripio pero tipo serrucho. Los 60km los tuvimos que hacer a 20km/h y me toco estrenar mi puesto frente al volante.

Llegamos y encontramos un lugar tan lindo y tan cómodo que nos terminamos quedando 4 días.

Bahía San Blas es el paraíso de los pescadores, con lo cual Ale llego y lo primero que hizo fue armar su caña de pescar. Estuvo tirando durante toda la tarde pero fue recién a la noche cuando vino corriendo al motorhome al grito de “¡pesque, pesque, pesque!”. Yo agarre la cámara y salí corriendo, le saque las respectivas fotos y me volví por que la parte que sigue no es de mi agrado (matar al pez y limpiarlo).

De Bahía San Blas llegamos a Viedma dejando atrás la provincia de Buenos Aires. Para Ale de Bahía Blanca en adelante es todo nuevo, yo de chica he conocido la ruta 3 y varias de sus localidades.

En Viedma íbamos a hacer noche y terminamos quedándonos una semana. ¡Nos trataron muy bien! Conocimos a Julio que nos hizo el bautismo del kayak, a Doly y a su perra Vagui (¡me deben una media!), a Daniel y su flia que nos trajo un mecánico para ver porque el Fora esta consumiendo tanto aceite (1lt c/400km) y el diagnostico es un cambio de aros al motor. Esto ya lo resolveremos más adelante porque tenemos que juntar dinero para comprar los repuestos y el arreglo.

Conocimos a Tincho y a su perro Clinton, que se unieron a nuestras a tardes con mate y a quien le cedí el honor de cebar. También se unieron Jony y Florencia, todos juntos riéndonos y pasando un buen momento con nuevos amigos.

Aunque no lo crean, esta es la mejor foto que tengo de mi bautizo de kayak

Aunque no lo crean, esta es la mejor foto que tengo de mi bautizo de kayak

La verdad que nos trataron tan bien que no nos queríamos ir, pero seguimos camino. Jony es oriundo de San Antonio Oeste y nos contó que su mama nos esperaba y recibía en nuestro paso esa ciudad. ¡Fue tan lindo! El nos contaba que su casa estaba frente al mar, cuando llegamos comprobamos que era literal. ¡La casa esta a 20mts del mar!

Maruca nos recibió con los brazos abiertos, nos ofreció su casa de adelante (que alquila en temporada) para que pasemos la noche y nos bañemos, nos ofreció el lavarropas y nos hizo de guía turística por el pueblo.

Maruca es grosa, súper atenta, súper amable, no tenemos forma de agradecer tanta hospitalidad que hasta pensaba qué cocinar para mi que soy vegetariana.

Yendo para San Antonio Oeste estábamos ansiosos porque íbamos a pasar por el kilómetro 1000 de la RN3. Preparamos la cámara kilómetros antes y nos decepcionó ver que alguien se llevó de recuerdo el cartel, así que nos conformamos con el km 1001.

Cuando salimos de Viedma descubrimos que no teníamos bocina, el día que nos fuimos de San Antonio la llevamos a Maruca al taller donde había dejado su auto, llegamos y el taller era de electricidad, así que aprovechamos y preguntamos por el tema de la bocina. Luego de buscar la fusilera, que estaba jugando a las escondidas, arreglaron el fusible que se había desajustado y también, como en Bahía Blanca, no nos cobran la mano de obra para darnos un mano en este sueño.

Mientras yo esperaba, me di cuenta que los neumáticos de adelante eran de diferentes marcas y tenían diferentes cantidad de telas y se me cruzo por la cabeza que eso fuera el problema que hace que en la ruta el Fora tira hacia la derecha. Aproveche y fui a una gomería a preguntar con la sensación de quedar como una tarada. ¡Pero no! El gomero me dijo que es por eso, que debíamos poner adelante los 2 neumáticos de la misma marca, así que volví contenta a contarle mi gran descubrimiento a Ale.

Salimos para Las Grutas a conocer y nos recibieron unos días soleados y de calor que aprovechamos para hacer playa y descansar. Por suerte siempre conocemos gente que nos apoya y ayuda, porque si era por las dos señoras del lugar de informes turísticos nos teníamos que ir porque no son bien recibidas las casas rodantes, no sabían si podíamos estacionar y no dieron lugar a que explique que no tenemos dinero como para pagar un camping así que nos dijeron que a la noche nos teníamos que ir a San Antonio. Al estacionar Ale hablo con un agente policial y el dijo que no nos iba a hacer multa ni echar a la noche siempre que nos portemos bien. Como nos portamos mas que bien pasamos 2 días y medio hermosos.

De Las Grutas salimos tarde y debemos reconocer que hasta que no llegamos, nos arrepentíamos de estar en la ruta con la noche pisándonos y con un viento en contra que hacia incontrolable al Fora (todavía no habíamos cambiado los neumáticos) y como para ponerle un toque mas de suspenso, en una curva en subida la velocidad del Fora se cayó casi a 10 y no levantaba, obligándonos a tirarnos a la banquina porque tampoco pasaban los cambios. Verificamos la temperatura, todo ok, pero el aceite figuraba que había bajado la presión del mismo. Lo apagamos y volvimos a encender y todos los niveles habían vuelto a la normalidad, pusimos segunda y salimos sin entender que había pasado.

Llegamos a la estación de servicios que esta a 20km de Las Grutas al sur y pedimos permiso para quedarnos. Nos recibieron súper bien y como es costumbre cuando se juntan dos mujeres charlatanas me quede hablando con Jess (empleada de la estación) al punto tal que Ale salio a ver si no me había pasado algo jajaja… después Ale (que no se queda atrás con lo de charlatán) se unió a la charla y contándole lo que nos había pasado en la ruta nos contó que a ella y al novio les paso lo mismo en la misma curva, que teniendo un auto 0km se le empezó a frenar. Un camionero que estaba en el local nos explico que es por el viento, que a el le había pasado lo mismo y tuvo que subir a 20km/h. En el sur es así, el viento te lo frena a cero cuando quiere. Sabíamos que los vientos son fuertes pero no creíamos que para tanto. Así que nos quedamos tranquilos que no era un desperfecto mecánico sino un capricho de la naturaleza. Pero después de lo que nos paso decidimos que íbamos a hacer el cambio de neumáticos, a 80km esta Sierra Grande y como Jess es de ahí nos dijo a que gomería ir, a pesar de que el camionero nos advirtió que tiene los precios muy elevados.

Después de que la Gendarmería nos revisara toda la casa por segunda vez, y que cuando preguntaron “¿dónde viven?” Ale les contesto “acá” y la cara del gendarme no fue de buenos amigos y tuvimos que explicar, llegamos a Sierra Grande y a la gomería que nos habían recomendado. Por suerte, si bien el precio era elevado, hablamos con el gomero y nos hizo un descuento. Hecho el cambio, salimos a la ruta con destino a Puerto Madryn y  lo primero que dijo Ale fue: “¡Ahhh manejar así es otra cosa!”

Cargamos el termo, pusimos música y a viajar tranquilos por las rutas del mundo.

Llegamos a Puerto Madryn el viernes 9/11 y tenemos pensado quedarnos hasta el fin de semana inclusive, pero la historia de esta ciudad queda para la próxima publicación.

 

¿Te gusta viajar?

Unite a nuestra lista de correo para recibir información útil para viajar

¡Ya estás dentro de nuestra lista de correo!

Pin It on Pinterest

Share This
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad