Salimos de el Chalten e hicimos noche en la estación de servicios de Tres Lagos. La próxima ciudad a visitar era Gobernador Gregores pero teníamos por delante 174 km de ripio. Dependiendo del estado de este tipo de ruta, la velocidad con la que circulamos es de 20km/h, entonces teníamos un viaje de 7 a 9 horas por realizar. Acomodamos todo, calentamos agua y al mediodía ya estábamos en la ruta.

Habremos hecho unos 10 kilómetros y observamos que había ingresos a la ruta que estaban asfaltando. Dudamos un poco, porque no están bien señalizados, pero en cuanto pudimos subimos y nos ahorramos varios kilómetros de ripio.

A la altura de la Estancia La Siberia (nombre que te hace imaginar que en invierno esta parte de la Patagonia debe ser parecida a Rusia) vimos una pareja haciendo dedo. Le dije a Ale que pare, y él me contesta – “nos quedamos sin frenos”- mientras los dejábamos atrás. El Forastero freno solo (se quedo sin envión) a 100mts de ellos. Me baje a buscarlos y les comente que con gusto los llevábamos pero que nos acabábamos de dar cuenta que funcionaban los renos, que si querían podían esperar un vehículo más seguro o venir con nosotros. A pesar del inconveniente, como hacia un día y medio que estaban esperando, se subieron igual.

Es la primera vez que nos pasaba esto y no sabíamos que podría haber sucedido y mucho menos cómo solucionarlo. Así que decidimos seguir pero a una velocidad mínima. Antes de que se lo pregunten, no, tampoco nos funcionaba el freno de mano.

La pareja era de Francia y están recorriendo la Patagonia. Ellos querían ir hasta la localidad de Perito Moreno, pero viendo que no pasaba nadie, a pesar de desviarse irían a Gregores con nosotros.

Ale recordó que podría ser que las campanas de las ruedas se hayan calentado, así que otra vez, cuando el Fora se quedo sin envión y termino de frenar, se bajo a fijarse si ese era el problema. Al rato paró un auto al lado pero sólo para preguntar si estaban yendo por la ruta correcta hacia Perito Moreno. Los miré a los franceses y les dije que vayan a preguntarles si los llevaban hasta allí, pero me sorprendieron cuando respondieron que preferían quedarse con nosotros e ir hasta dónde íbamos, no importa cuánto tardáramos en llegar.

Como las campanas no eran el problema seguimos viaje mientras yo les explicaba que lo habían decidido hacer, quedarse con nosotros a pesar de todo, en Argentina lo definimos como “hacer el aguante”.

Mágicamente ingresamos al pueblo y no había nadie en las calles, ni caminando ni en auto, y eso que eran las 6 de la tarde. Llegamos a la estación de servicios y estacionamos en el playón, justito se quedo sin envión a 20cm del cordón. Nos despedimos de nuestros nuevos amigos y empezamos a buscar la forma de solucionar el tema de los frenos. Aparte teníamos otra cuestión, igual o más importante: el tema plata. Aparte del poco gasoil que nos quedaba, en el monedero solo teníamos $40. Es que entre las prohibiciones para vender y los precios elevados del gasoil en Chalten y Tres Lagos, hicieron que usemos los ahorros por demás.

Mientras tomábamos mate y yo pensaba en que cocinar, nos golpea la puerta una señora que me dice querer ayudarnos con el viaje y que la única forma que tenia era regalarnos una docena de empanadas.

Si se les puso la piel de gallina a ustedes, ¡Imaginen nuestras caras en ese momento! Y atenti, que este viaje nos enseña a no perder la capacidad de asombro nunca.

A la mañana siguiente seguíamos buscando como arreglar los frenos cuando escuchamos que nos llamaban de afuera. Salgo y era Adriana. No, no la conocía pero la teníamos que conocer. Me pregunta sobre el viaje y me cuenta que junto a su marido y su hijo (José y Pincen) el año pasado recorrieron Bolivia y que ahora, junto a Osvaldo (amigo de la flia), estaban recorriendo la Patagonia en su motorhome Mercedes Ben 608.

–¡Ah! ¡Tenes un 608!

-Si, como ustedes, ¿por?

Le cuento lo de los frenos y le pregunto si José sabrá que podría ser. Me comenta que justo estaban por irse y en ese momento aparece el 608 de ellos que estaciona cerca de nosotros. Se bajaron los hombres y le preguntaron a Ale que sucedía. Enseguida se tiraron bajo el camión a ayudarlo. Luego de un buen rato Ale encontró una manguerita rota, es la que mide la presión de los frenos y, como perdía aire por ahí, los frenos no cargaban. Hicieron un arreglo provisorio y de yapa le enseñaron como arreglar el freno de mano.

Después subimos a la casa de ellos y nos pasamos todo el resto del día, incluso entrada la madrugada, charlando de todo un poco. A la mañana siguiente nos despedimos. Ellos seguían viaje y nosotros teníamos que seguir con el otro tema: el de generar dinero para seguir viaje.

Ese día no tuvimos suerte, o eso creería cualquiera si le contamos que nos negaron el permiso. Pero a la tarde nos llamo un señor y me dijo que no cocine, que él nos quería regalar una docena de empanadas, y hasta nos pregunto si las queríamos al horno o fritas. MARIO, no tuvimos oportunidad de charlas, pero ojala leas esto: ¡Muchas gracias!.

Al final, el fin de semana hubo una jineteada en la que pudimos estar y con eso juntar para cargar gasoil y seguir camino.

La Cueva de las Manos

 

El próximo destino fue Bajo Caracoles para luego ir hasta la Cueva de las Manos.  El recorrido fueron 229km hasta el pueblo por otro tramo en construcción de la Ruta Nacional 40, de los cuales solo 72km fueron de ripio y el resto asfalto.

La ruta 97 es la que te lleva, a través de 47km de ripio, hasta el Cañadón del Río Pinturas: lugar que alberga el arte rupestre. Los primeros 30km no están en buen estado, a esa altura aparece una  ruta que indica que te saca a la 40 ahorrándote kms si vas para Perito Moreno. A partir de ahí, el camino está en mejor estado. De todas formas, a mucha velocidad no conviene ir, no solo por el paisaje sino por las curvas y contra curvas en subidas y descensos pronunciados, además los choiques y guanacos se cruzan constantemente.

La visita es con una guía y salen a cada hora. Nosotros llegamos a las 14:05hs así que tuvimos que esperar a las 15hs, pero nos vino re bien porque estuvimos recorriendo el centro de interpretación.

No quiero hacer aburrido el post, pero es que personalmente a mi me pueden estas cosas. ¿A que me refiero? Sabemos que la naturaleza es sabia y podemos apreciar los cambios que hubo en ella durante miles de años, pero ver lo que hicieron personas hace 9.000 años atrás, es algo que me llama la atención. Trato de ponerme en el lugar de ellos y me encantaría ver sus rostros cuando se dieron cuenta que moliendo diferentes sedimentos de la zona obtenían distintos colores y que la sangre y grasa de los guanacos que cazaban la podía usar como aglutinante y de esa forma dejar su huella, en lo que hoy denominamos “arte rupestre”.

Cuevas de las Manos

Cuevas de las Manos

¿Cómo se les habrá ocurrido que a través de un tubito corto podían poner pintura y soplando a través de el salía la pintura,  y que se ponían su mano sobre la roca y soplaban obtenían un dibujo de la misma en negativo?

Según un recuento del arqueólogo Gradín, quien estudio la zona más de 30 años, se pueden apreciar pintadas 829 manos izquierdas y 30 manos derechas. También se observan dibujos de escenas de caza, símbolos geométricos, pinturas relacionadas con la fertilidad y hasta dejaron la huella de patas de choiques, también en negativo.

Otro dato que me llamo la atención, en el periodo que abarca del 1430 a.c. a 1000 d.c. se observa una nueva técnica: manos realizadas en negativo con pigmentos blancos sobre la roca pintada de otro color anteriormente. ¿Se imaginan los rostros de los primeros que usaron esta técnica? Realmente me hubiera gustado verlos, me los imagino y los comparo con las caras de asombros que solo los niños tienen hoy en día.

La cueva en si tiene 24mts de profundidad, 15mts de ancho y 10 mts de alto. Desde el año 2006, los arqueólogos sugirieron prohibir el ingreso de los turistas a la misma por la erosión que se producía, así que ahora se ve desde afuera, pero nuestros cazadores y recolectores buscaban zonas con luz para pintar así que las pinturas se ven igual.

En un momento cierro los ojos y trato de entender que estamos en el medio del noroeste de la estepa de Santa Cruz, donde también se encuentra el parque nacional Perito Moreno (abierto en los meses de enero y febrero), otro sitio arqueológico donde se encuentran fósiles que demuestran que el hombre transito y dejo su huella hace 14.000 años A.C.


Como último dato, en el año 1999 la UNESCO nombro la Cueva de las Manos como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Antes de irnos les consultamos sobre la ruta que empalmaba la 97 y nos contaron que es un ruta que se hizo hace menos de un año y que, efectivamente, se cruza con la 40 ya asfaltada para quien se dirige a la localidad de Perito Moreno. 

Llegamos a la misma y recorrimos un poco en busca de información turística. La ciudad es considerada la capital arqueológica de Santa Cruz, así que el atractivo es la Cueva de las Manos. Hicimos noche y al otro día nos dirigimos por la ruta 43 hacia la cordillera.

Luego de 60 km llegamos a Los Antiguos, nombre que deriva del vocablo Tehuelche “i keu kenk” que significa “lugar de mis antepasados” o “posada de los mayores”. Según la leyenda este era el lugar elegido por las personas de edad avanzada para pasar sus últimos días. Este pueblo tiene la suerte de estar en las costas del Lago Buenos Aires. El mismo es compartido con Chile, donde se llama “Gral. Carrera”. Es uno de los más grandes de nuestro país y de América del Sur.

 La localidad es conocida y famosa por la Fiesta de la Cereza. Es que el benigno microclima del lugar favorece al cultivo de la fruta fina.

En el año 1991 con la erupción del Volcán Hudson en Chile, el pueblo sufrió grandes daños porque la expulsión de cenizas volcánicas fueron arrastradas por toda la Patagonia, principalmente esta provincia. Se calcula que el volcán arrojo a la atmosfera  unas 10.000 toneladas de material volcánico.

Por suerte, como nos contaron pobladores que vivieron ese desastre, nunca pensaron en abandonar el lugar y trabajaron para que poco a poco se recuperara y hoy sea un bello lugar para visitar y disfrutar. Ahora entiendo a los Tehuelches de tercera edad.

De hecho, fue el sitio que inauguro la lista “posibles lugares para vivir en Argentina si alguna vez queremos dejar de viajar”.

Con Los Antiguos, nos despedimos de las rutas de Santa Cruz para pasar a recorrer la parte cordillerana del Chubut.

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