Si pasar de un departamento de 60 metros cuadrados a un motorhome fue difícil, imagínense lo que es ahora pasando a unas cuentas alforjas (8 más un bolso para ser exacta). ¡Esto de planificar y prepararse para un viaje en bicicleta se está convirtiendo en “misión imposible” por momentos!

Ahora no existe el “por las dudas” ni mucho menos el “más adelante vemos”. Acá cada objeto de más se sentirá día a día, minuto a minuto, kilómetro a kilómetro.

¿Y los miedos y dudas dónde los llevamos? Ya no hay lugar para eso, estamos en la etapa final de los preparativos (o en la de comienzo del nuevo viaje). Veo casi todo armado y el corazón late tan fuerte que espanta todo lo que me hace sentir insegura, tengo ganas de empezar a pedalear YA.

Así que, como no me los puedo llevar en el equipaje porque ahora la que va a hacer fuerza soy yo (no el motor del Forastero) voy a compartir toda la clase de preguntas que se me pasan por la cabeza. Dejarlos escrito acá, soltarlos como globos en este espacio convertido en “diario de viaje” para poder salir a viajar más liviana.

Van a leer un montón que pensarán “no puede ser que tenga miedo a eso”, pero si damas y caballeros, hay miedos ilógicos también pero miedos al fin.

Lo más lindo de compartir esto en el blog es que dentro de unos meses (o años) cuando lea esta lista voy a poder decir cuál era un miedo que podía suceder y cuál era completamente irreal. También agregar cosas o situaciones a las que sí tendría que haberle tenido miedo pero que solo la experiencia de salir a viajar te lo demuestra.

Aquí van los miedos y dudas:

No aprender a pasar los cambios. ¿Tanta ciencia? Para mi si, incluso me puse unos papelitos para saber qué hacer con cada palanca (shifter).

Por las Rutas del Mundo en Bici - Manubrio bicicleta de Vir con papelitos en los cambios para la web
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Desde que tengo esos papelitos ya no dudo tanto al pasar los cambios.
Ahora necesito aprender para qué sirve cada cambio.

 

Que en una bajada muy larga me fallen los frenos. Hasta ahora no tuve ninguna experiencia pero es algo que a veces se me cruza por la cabeza.

Pedalear tan despacio y que el viento me tire. En el sur el viento sopla y mucho. Está bien que el Forastero no era un ejemplo de aerodinámica pero a veces no nos dejaba movernos o nos frenaba en las subidas. Si a un vehículo de 6 toneladas le hace eso, ¿qué me espera a mí en bici?

No tener estado físico. Lo admito, en los últimos 3 meses debía entrenar y bajar de peso. El entrenamiento fue muy irregular (3 días si y luego 8 de descanso) y la dieta se convirtió en subir casi el doble de lo que quería bajar (la ansiedad gente, la ansiedad). En este punto muchos me dicen que no me preocupe que los primeros meses viajando me voy a poner en forma (de redonda pasaré a…)

Siguiendo con el punto anterior: ¿cuánto tiempo pasará hasta que me ponga en forma? ¿Todo ese tiempo voy a sufrir el doble a comparación de haber entrenado antes?

No lograr encontrar la posición de las manos. Si, ustedes estarán pensando “cuántos problemas que tiene esta chica, mejor se hubiera quedado de copiloto en el motorhome” (y admito que en los momentos más críticos lo pienso) pero no me rindo. El problema es que por poner mal las manos ya he tenido un principio del síndrome del túnel carpiano (un dolor horrible en las manos). Fue leve, ya me enseñaron como elongar antes y después las muñecas y cómo llevarlas puestas para no lesionarme.

Por las Rutas del Mundo en Bici - Consejo como no poner las manos en el manubrio para la web
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Así llevaba las manos antes de lesionarme las muñecas.

 

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Fuente: Sociedad Excursionista de Málaga

Llevamos una sola cámara y cubierta de repuesto. Por un tema de presupuesto y por espacio/peso. Lo entiendo pero hay días que pienso “¿qué pasa si en el medio de la nada, porque estas situaciones suceden siempre en el medio de la nada, necesitamos cuatro cámaras y dos cubiertas?”

El tema de las punteras ya es un caso aparte. Cuando creí tenerlo resuelto, en menos de una hora me caigo por culpa de ellas (en verdad mía por no recordar que las tenía puestas al frenar) y rompo una por querer salir con la pierna izquierda y no saber meter el pie derecho sin mirar. Pero ya está, tengo que poder y voy a poder.

• Y este creo que es una duda que tuvieron, por lo menos, la mayoría: ¿Qué pasa si se larga a llover en el medio del camino? ¿Paramos o tenemos que seguir?

El peor de los miedos de todos los ciclistas (creo) o por lo menos el mío. ¡Quedarme sin agua en el camino! Porque sin comida, bueno uno puede sacar fuerzas de donde no tiene para seguir. ¿Pero sin agua? Encima yo tomo muchísima agua por día. Suelo tomar más de 2 litros por día sin hacer ningún tipo de ejercicio, no puedo dejar de pensar cuánto tomaré pedaleando unas 5 o 6 horas por día. ¡10 litros mínimos! Que equivalen a 10 kilos de peso por día en la bici, entonces cuanta más fuerza haga más agua tengo que llevar y se hace un círculo vicioso. Ufff…

Yo entiendo que debo reducir mi ropa a la mínima expresión. Lo que más me cuesta, para ser realmente sincera, es la ropa interior. Lo único que pienso es que no quiero llegar a la situación de no tener que ponerme porque una es la que llevo puesta, otra esta sucia y la otra se está secando. Me llevaré más de tres pero menos de 10, lo prometo.

Este punto es sumamente personal: mi alimentación. Cuando viajamos en motorhome era lacto-ovo-vegetariana, si bien era un tema a la hora de que nos inviten a comer porque el plato por excelencia a lo largo y ancho de Argentina suele ser carne (de vaca, de cerdo, de pollo, de cordero, de pescado) no era tan difícil para quien nos recibía porque era sólo eso lo que no comía. Pero ahora cambié, hace más de un año que tampoco consumo lácteos y huevos. Si bien siempre digo que los que más se hacen problema con esto son los demás y no yo, entiendo del otro lado que cuando yo digo “con una ensalada me arreglo” se sientan mal. “¿Solo eso vas a comer?” ¡Si y me encanta! Sépanlo. La primera o segunda pregunta que me hacen cuando digo que voy a viajar es “¿qué vas a hacer cuando te inviten a comer?”. Y mi respuesta es simple: avisar de mi elección y ofrecer una variante para mi plato (hubo muchas “mamas” que querían cocinar ellas si o si) o llevarme yo la comida o ingredientes para prepararla. Nunca tuve un problema, nunca nadie me/nos rechazó porque en la parrilla yo ponía unas cebollas o morrones pero es tanto el rollo que escucho o leo sobre mi veganismo que hay veces que me da miedo y nunca se me pasó por la cabeza volver a consumir productos de origen animal.

No conseguir yerba en otros países. Cuando viajábamos con el motorhome no era mucho problema, llevábamos una provisión de 20 kilos. Ahora estamos entre llevar el paquete de 500 o el de 250 gramos que, con lo que nos gusta tomar mate, no dura ni una semana.

Y este miedo es el culpable de que hoy viva con 10 mil listas, papelitos, mensajes de voz y todo lo que se les pueda ocurrir: ¡¿Qué pasa si me olvido de algo?! Porque si ya hice varios kilómetros no creo que quiera volver. Si, lo sé, si me olvido de algo lo puedo comprar en otro lugar, no es que me voy a la Luna, pero vieron como es esto de los miedos y dudas.

Ya me imagino lo que estarán pensando y sepan que ya me lo dijeron o me lo dije a mi misma. Pero es así, estas son las dudas y miedos que me han estado dando vuelta en la cabeza en estos meses previos a comenzar el viaje en bicicleta. Hay un par más pero ya los fui resolviendo hablando con otros cicloviajeros.

Vamos a ver si dentro de unos meses me voy a reír o reafirmar que tenía razón en sentirme insegura frente a esas situaciones. Mientras tanto, sigo para adelante. Ale se ríe mucho cuando comparto mis sentimientos y sé que él no me cuenta sus miedos o dudas porque sabe que las agregaría a mi lista y cree que ya tengo suficiente.

¿Ustedes que miedos o dudas sentirían (o ya sintieron) si se deciden a hacer un viaje en bicicleta por las rutas del mundo? ¡Vamos! Cuenten, cuenten.

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